El titular del Palacio San Martín detalló las actividades previstas para la llegada del Sumo Pontífice, que incluirán una recepción oficial en la Casa Rosada y la participación del mandatario en la misa del Monumento a los Españoles.

El canciller Pablo Quirno brindó precisiones sobre la agenda oficial y ratificó que el Sumo Pontífice mantendrá un encuentro con el presidente Javier Milei el próximo domingo 8 de noviembre.
En declaraciones televisivas, el funcionario confirmó: “El Santo Padre va a ser recibido por el presidente”. Asimismo, indicó cursaron invitaciones a la vicepresidenta Victoria Villarruel y a los gobernadores provinciales para participar de una reunión en el Palacio Libertad, mientras aclaró que los exmandatarios aún no figuran en la convocatoria.
Las precisiones del ministro de Relaciones Exteriores y Culto surgieron tras el encuentro mantenido entre delegados del Gobierno nacional y enviados del Vaticano para pulir la logística de la visita. “Estamos a menos de una semana de que el Santo Padre llegue a la Argentina y estamos ultimando los detalles de la visita. Muy contentos y esperanzados”, manifestó Quirno.
Operativo y agenda oficial
En el plano organizativo, el canciller detalló que los equipos se encuentran en la fase de sincronización definitiva, enfocados fundamentalmente en la seguridad, los canales de comunicación y la logística de traslados. “No faltan detalles, sino que se va haciendo el ajuste ultra fino de todos los dispositivos”, puntualizó.
Respecto a la posibilidad de emitir la llegada del Papa mediante cadena nacional, el funcionario evaluó que la magnitud del acontecimiento no torna imprescindible dicha herramienta, aunque admitió que la medida permanece bajo análisis por motivos institucionales.
El cronograma oficial contempla una recepción protocolar en Aeroparque y una posterior audiencia con el jefe de Estado en la Casa Rosada. Además, Quirno ratificó que Javier Milei asistirá a la misa litúrgica programada en el Monumento a los Españoles.
De esta forma, la administración nacional y la Santa Sede afinan los tramos finales de los preparativos para un acontecimiento histórico que combinará actividades institucionales y celebraciones religiosas en territorio argentino.








































