Por: Agustina Scalese – Ceo de GIRGOLA Negocios Inmobiliarios – Corredora Inmobiliaria – Martillera Pública
EI mercado inmobiliario argentino transita un período de profunda reconfiguración, marcado por la derogación de la Ley de Alquileres y un renovado interés en el crédito hipotecario. Las últimas semanas revelan un panorama dinámico que, sumado a los principios inalterables de la inversión, configura un escenario de nuevas oportunidades y desafíos para inversores y desarrolladores.

Agustina Scalese
La desregulación en los contratos de alquiler ha generado un cambio fundamental. A partir de la sanción del DNU, propietarios e inquilinos gozan de mayor libertad para acordar condiciones, duración, moneda y fórmulas de actualización, siendo el Índice de Precios al Consumidor (PC) o el Índice de Contratos de Locación (ICL) los más elegidos para ajustes, a menudo cuatrimestrales. Esta flexibilidad busca dinamizar un mercado que venía con fuertes distorsiones.
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En paralelo, el sector es testigo de un hito en el financiamiento: los créditos hipotecarios alcanzaron un récord histórico en junio de 2025, con un aumento interanual del 511%. Si bien el saldo total de créditos hipotecarios creció significativamente, el ritmo de aprobación de nuevas líneas podría estabilizarse. El desafío radica en el alza de las tasas de interés y la necesidad de estabilidad macroeconómica, aunque desarrolladores ya exploran alternativas de financiamiento a largo plazo, de hasta 30 años, sin hipoteca tradicional, con ajustes por el Índice de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC).
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En cuanto a la inversión y desarrollo, se observa que “el pozo” pierde atractivo, duplicándose la brecha de precios entre propiedades nuevas y usadas. Sin embargo las claves tradicionales para una inversión exitosa permanecen vigentes. La ubicación sigue siendo un factor determinante: Barrios como Palermo, con su ambiente vibrante y demanda constante; Villa Urquiza, caracterizada por un crecimiento sostenido y excelente conectividad; y Núñez, reconocido por su perfil residencial y tranquilo, continúan siendo ejemplos de zonas que exhiben un alto potencial de revalorización, atrayendo tanto a inversores locales como extranjeros.
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Asimismo, el tiempo de entrega del inmueble es un aspecto crucial. Cuando la entrega se efectúa en un plazo inferior a seis meses, el valor de la propiedad tiende a ser más elevado, lo que posibilita a los inversores la obtención de una rentabilidad más rápida y segura. En el caso de la inversión en lotes, la prudencia dicta la necesidad de realizar un estudio de factibilidad previo a la compra, un análisis que permite evaluar la viabilidad del proyecto, los costos asociados y el potencial de desarrollo, garantizando una inversión rentable y sostenible a largo plazo.
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La venta de propiedades en Capital Federal ha marcado un mes récord en 14 años, impulsada por factores que el mercado analiza con optimismo. Sin embargo, la atención también se posa en el tiempo de venta de los departamentos y la creciente brecha en los costos de expensas en algunos countries, que incluso generan “éxodo” hacia zonas cercanas.
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Con la integración de estas consideraciones estratégicas y las dinámicas actuales, la inversión en real estate trasciende la mera decisión inteligente para confirmarse como una apuesta segura y estratégica con miras al futuro, fundamental para la diversificación de carteras y la construcción de patrimonio.