Por: Analía von Staszewski – Lic. en Nutrición
Tejido graso: el órgano olvidado que inflama y sabotea la saciedad

Lic. Analia von Staszewski
Durante mucho tiempo se pensó que el tejido graso solo servía para “almacenar calorías”. Sin embargo, hoy sabemos que es un órgano endocrino que regula hormonas, modula la inflamación y puede alterar la percepción de hambre y saciedad.
En nuestro cuerpo, el tejido adiposo (la grasa corporal) cumple funciones mucho más complejas de lo que creíamos. Actúa como un verdadero órgano modulador del sistema inmunológico, capaz de influir en la inflamación sistémica, la función hormonal y el metabolismo energético.
Cuando el tejido graso se expande más allá de su capacidad saludable, como sucede en casos de sobrepeso u obesidad, empieza a liberar citoquinas proinflamatorias —como TNF-alfa, IL-6 y resistina— que perpetúan un estado de inflamación crónica de bajo grado. Esta inflamación silenciosa no solo daña órganos y tejidos, sino que también interfiere con el equilibrio de hormonas clave que regulan el apetito, como la leptina y la insulina.
Inflamación que apaga señales de saciedad
La leptina, conocida como la “hormona de la saciedad”, es secretada por el tejido graso para indicarle al cerebro que estamos satisfechos. Pero en un contexto inflamatorio, el cuerpo desarrolla resistencia a la leptina, y ese mensaje deja de ser recibido correctamente. El resultado: seguimos comiendo aunque tengamos reservas suficientes.
Algo similar ocurre con la insulina. En lugar de facilitar el ingreso de glucosa a las células, la inflamación promueve resistencia a la insulina, elevando el azúcar en sangre y aumentando el hambre. Así, el tejido graso pasa de ser un aliado energético a un saboteador metabólico.
¿Qué podemos hacer?
La buena noticia es que este proceso es reversible. Cambios sostenibles en la alimentación, el descanso, la actividad física y la gestión del estrés pueden reducir la inflamación del tejido adiposo y restablecer los mecanismos naturales de saciedad. Incorporar alimentos antiinflamatorios, evitar los ultraprocesados, dormir lo suficiente y movernos a diario son claves accesibles para recuperar el equilibrio.
Tu grasa también habla. Escuchar su lenguaje es el primer paso para transformar tu salud desde adentro.
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Lic. Analia von Staszewski
Nutricionista especializada en PsicoNeuroInmunología
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