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Ago 03 2018

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El objetivo en la mira

Observar objetivamente la realidad que acontece en el mundo y decidir sumarse para lograr un cambio que beneficie a muchos es, sin dudas, un objetivo solidario colmado de una gran vocación de servicio. Saber dónde está la meta es el primer paso. Transitar el camino hacia alcanzarla es el gran desafío que solo logran superar quienes no desvían jamás la mirada de su norte y están realmente comprometidos.

Aude Maio-Coliche

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Embajadora de la Unión Europea en Argentina. Postgrado en Economía Internacional y Derecho Europeo. Maestría en Ciencias Políticas Europeas.

Cuando eras pequeña, ¿qué querías ser cuando fueses grande?

¡Bailarina!  Desde muy chiquita, cuando tenía menos de 10 años, lo que me gustaba era bailar y realmente quería ser bailarina. Depende asimismo del contexto en el que uno se encuentra inmerso, condiciones físicas, de personalidad, deseos o motivación familiar, que hacen que uno vaya conociendo diferentes cosas que pueden atraerlo. En mi caso, fue el baile clásico, y durante un tiempo soñé con ser bailarina.

En la escuela secundaria, llegando a los últimos años, uno comienza a plantearse qué carrera seguir. En ese momento ¿tenías claro qué estudiar?

Sinceramente no. Yo soy de Lille, una ciudad al norte de Francia, interesante centro geográfico que está a media hora de Bélgica, dos horas de Alemania, dos horas de Gran Bretaña, una de París. Esa cercanía hace que uno esté inmerso también en otras culturas. Mis padres me enviaron desde los 12 años a Gran Bretaña y posteriormente a Alemania a vivir con familias de estos países durante las vacaciones de verano. Uno comienza así no solo a conocer, sino también a vivir otras culturas, y eso te enriquece en lo personal y en lo intelectual, y te permite una visión multicultural.

Cuando llegó el momento de decidirme por una carrera lo hice, podríamos decir que “descartando” aquellas que estaba segura no quería estudiar, con las que no tenía afinidad. Científica no iba a ser, médica tampoco, y si bien me gustaba la historia, no me motivaba el tipo de profesión podría ejercer con esta materia, así fue que elegí estudiar Derecho. Considero que hay hechos o sucesos que te marcan y eso contribuye a la elección que uno toma, al camino que elige seguir.

¿A qué te referís?

Cuando estaba en el penúltimo año de la secundaria, en el 1989, en la clase de historia el profesor hacía que un alumno tuviese a cargo el resumen de las noticias de la semana, como un diario de lo que sucedía para luego compartirlo en clase. A mí justo me tocó preparar el informe la semana que caía el muro de Berlín, y eso fue algo que me marcó. Justamente unos meses antes, nuestro profesor de alemán había llevado un grupo de estudiantes, del cual yo también era  parte, a conocer Berlín. Conocí Berlín Oeste, desarrollado, con gran infraestructura, moderno, activo, y tuve la oportunidad de cruzar Check Point Charlie, para pasar un día en Berlín Este, y recordaré siempre esas imágenes que mostraban tanta diferencia. Era un contraste realmente tan grande, calles vacías, autos antiguos, y por sobre todo, se podía percibir, sentir, la desconfianza de la gente hacia nosotros, hacia lo que no conocían. Esa semana que debí preparar el informe me sentí parte de la historia ya que había podido conocer ambas realidades tan diversas y sentía en carne propia la alegría de los alemanes por su reunificación. Ahora se abriría una puerta de esperanza que permitiría progreso en todos los aspectos, pero por sobre todo, unidad, integración, no solo de Alemania sino de toda Europa. Eso fue lo que quedó en mí y que me marcó, sentí que quería ser parte de ese tipo de sucesos, los que provocan mejoría y unión.

Entonces ya la percepción de que la construcción europea era algo importante había surgido, ¿cómo eso se concretó al comenzar la Universidad?

La verdad es que varios fueron los sucesos que hicieron que encuentre realmente mi vocación. Una vez pasado el episodio de la caída del Muro de Berlín, tuve la oportunidad de participar de una conferencia en la que disertaba un funcionario de la Unión Europea que me impresionó mucho. Se hablaba de integración, unidad, del trabajo que desarrollaban,  y surgió en mi ese “quiero cambiar el mundo” que todos sentimos algunas vez y dije yo quiero estar ahí, quiero trabajar en la Unión Europea. En paralelo, me llamaba mucho la atención la diferencia entre países pobres y ricos, siempre me preocupó la injustica, y tenía la convicción de que debía hacer algo para reducirla. Estudié entonces las políticas de cooperación al desarrollo de la Unión Europea, y cuando empecé a entender que la UE tenía una red diplomática en el exterior, fue en ese momento que vi con claridad mi meta, mi ideal, ser embajadora de la Unión Europea algún día!. 

¿Encontraste así tu objetivo y fuiste tras el?

Hice todo lo necesario para lograrlo, estudié mi carrera, me perfeccioné tomando postgrados y maestrías, y me presenté a concurso en la UE. Tenía muy claro lo que quería, desde el comienzo supe que lo mío eran las relaciones exteriores y fui por ese camino. Creo como Paolo Coelho en su novela el Alquimista que cuando uno tiene un objetivo claro todo converge para que se realice, así el camino de uno se convierte en su «leyenda personal».

Llegó el momento, apareció el lugar y ¿comenzó tu carrera en la UE?

No fue tan fácil, ya que la vacante no aparecía. Comencé a trabajar en una empresa mientras esperaba la oportunidad, que finalmente llegó y así comencé mi carrera diplomática para la Unión Europea.  Lo que más me atraía era poder ayudar, ser parte del trabajo que pueda generar el cambio para sumar al bien común. Realmente mi inquietud siempre estuvo enfocada ahí, en hacer algo que sirva y sume. Así comencé cumpliendo diversas funciones en diferentes lugares. Fui Embajadora de la Unión Europea en Venezuela antes de llegar aquí donde estoy desde hace un año.

¿Qué es el éxito para vos?

Estar de acuerdo consigo mismo, haciendo lo que te haga sentir bien, haciendo lo que te deje conforme, complacido.

¿Tenés alguna frase o palabra que te acompañe siempre?

Tengo varias pero, además de la que mencioné antes sobre la leyenda personal, elijo una que me ayuda a educar a mis hijos: “cuando hay un problema, hay una solución”.

Te propongo una mano de nuestro Póker de Ases

PdaUE

Objetivo: El propósito que querés lograr, hay una frase de Paulo Coelho que dice que si tienes un objetivo claro y trabajas para alcanzarlo, todo converge para que puedas logarlo.

Tengo además un objetivo por cumplir que no descarto, simplemente lo he postergado porque éste no es el momento para llevarlo adelante, mis hijos son aún pequeños, están estudiando y acompañaré ese proceso. Cuando pase el tiempo sin dudas iré tras mi objetivo, ¡África! el lugar que llamó mi atención desde el comienzo y por el que siempre sentí que debía hacer algo. En el momento indicado iré tras ese objetivo para seguir los pasos de mi abuelo quien en los años setenta fue un precursor al construir una asociación entre la ciudad de Lille y la ciudad de Saint Louis en Senegal, convencido de que la cooperación entre europeos y africanos debía hacerse entre localidades, entre gente, y no depender sólo de los estados. No sé si es simplemente un objetivo, es un gran deseo  que quiero poder cumplir.

Resiliencia: muy bien lo que significa,  llegaban las fiestas de fin de año, era un 31 de diciembre y no tenía ganas de nada, no quería saber de fiestas, estaba realmente mal porque no encontraba el trabajo que buscaba. Me registré como voluntaria para un programa de ayuda humanitaria y tampoco ahí encontraron destino para enviarme. Directamente me informaron que no calificaba ya que no tenía ningún conocimiento que estuviesen necesitando, como enfermería, medicina, ingeniería y fue muy así que me di cuenta que uno siempre puede ayudar pero desde lo que sabe, con las herramientas que tiene y conoce para poder hacerlo. Y si tenía que ser desde una oficina en Europa, sería desde una oficina en Europa, y si tenía que ser más tarde, sería cuando tuviese que ser. La resiliencia es entregarse con sus problemas y decepciones sin bajar la vigilancia para captar las oportunidades de la vida.

Voluntad: En mi caso es la fuerza, el empeño que le pongo a algo cuando tengo claro lo que quiero alcanzar. 

Orden: Sin duda el primer paso, la base de cualquier estructura, absolutamente  fundamental para poder concretar lo que uno desea.

Constancia: La perseverancia, actitud que nunca debe faltar para lograr cualquier cosa que uno se fije como meta.

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